La Pesca de la Sepia

Las salidas de pesca de la Sepia pueden ser muy productivas, las podemos pescar para luego utilizarlas como cebo vivo, para comer o también puedes soltarlas para que el día de mañana puedas seguir pescando…

Antes de salir a la pesca de la Sepia  Conoce un poco mas a este cefalópodo

Su nombre científico corresponde a  Sepiida  y también se les conoce como, Chocos, Cachónes o Jibias, se suelen encontrar en el mar Atlántico y Mediterráneo.

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Pesca de la Sepia 6

Talla

Suelen medir entre los 20cm sin contarles los tentáculos, aunque pueden llegar tranquilamente a los 35/45cm de largo.

Anatomía

Tienen un cuerpo aplanado y algo delgado, justo por dentro llevan una especie de caparazón en forma de quilla, el cual deja su cuerpo extendido como una manta hacia los lados, los que utiliza como si fueran aletas para moverse.

Tiene 10 tentáculos algo irregulares, 2 de ellos son mas largos y mas fuertes, son los que suele utilizar a la hora de cazar.

Al igual que sus primos los calamares, tienen una bolsa en su vientre la cual es muy potente y la utiliza para impulsarse velozmente junto con otra bolsa que contiene tinta y no duda en expulsarla en caso de peligro.

Pescar sepias con estas técnicas y señuelos

Los señuelos que se emplean son los «pájaritos o jibioneras», con quilla plomada y sin babero, de entre 1.5 a 4gr de peso y con doble corona de pinchos. Los colores que más pescan son los rosas, naranjas y violetas.

Los días que no entran a estos colores podemos probar con negros, azules y cobrizos claros. Se aconseja una caña con puntera muy blanda, puesto que no es preciso lanzar lejos, de lo que se trata es de que se arquee para marcarnos que una sepia ha tomado nuestro pájaro. La técnica de pesca consiste en arrastrar por el fondo un plomo fijo, del que sale un terminal de monofilamento con el pájaro. Es una suerte de curricán con la embarcación al pairo o bien al traste, esto es, sin motor ni gobierno, nos valdremos del viento y/o de la corriente para desplazarnos de forma lenta. Se busca que con el desplazamiento de la embarcación, el plomo dé un pequeño salto en el fondo y mueva por su parte el pájaro a fin de que suba y que baje. Esto atrae a la sepia que se sujeta a la muestra. La puesta del reclamo en el agua se hace como lance de

spinning, mas muy suavemente, cara barlovento (contra el viento), para eludir que el movimiento de la embarcación nos “atropelle” la línea. Con conseguir que el plomo se distancie algo de nuestra embarcación va a ser suficiente. Desde acá vamos a dejar que el plomo toque fondo y vamos a cerrar el pick up del carrete. Si apreciamos que el salto del plomo en el fondo, producido por el arrastre, es muy grande, vamos a deber dar más línea, a fin de que el ángulo de entrada de esta con la superficie del agua sea menor. La línea madre acostumbra a ser de multifilamento (trenzado), de 0,14 o bien 0,16 mm. de diámetro, mas asimismo vamos a poder pescar con monofilamento si de esta manera lo queremos. Anudaremos la línea madre a la anilla de un emerillón triple. De la anilla opuesta a la de la línea madre

anudaremos el terminal con el pájaro, al que le vamos a poner un emerillón con clip para su simple intercambio. Para el terminal se acostumbra a usar monofilamento del 0,20 o bien 0,25 mm. de diámetro, siendo mejor si lo ponemos de fluorcarbono, no olvidemos que las sepias se guían por el sentido de la vista básicamente, por eso procuren aguas claras. El terminal que usaremos va a tener una longitud de entre cincuenta y ochenta cm. De la anilla que nos queda libre vamos a poner un emerillón inglés, de donde vamos a colgar el plomo fijo, de entre diez y sesenta gramos. Esta resolución va a depender del movimiento de la embarcación, cuanta más velocidad, más

gramos, para eludir saltos demasiado veloces del plomo. Si deseas que el utensilio tenga el máximo desempeño, puedes ponerle perlitas fluorescentes para mayor atracción, si bien no son indispensables.
Como veis, no es posible pescar sepias desde la costa en el Delta del Ebro, puesto que es realmente difícil lograr desde tierra las sondas convenientes. Vale la pena ir en pos de una compañía de alquiler de embarcaciones; con una embarcación de cinco metros de eslora y motor de cuarenta C.V. va a ser suficiente para pescarlas con mucha comodidad. En el Delta del Ebro están libres por poco más de ochenta Euros para medio día, más el

comburente que se gaste, que en esta modalidad va a ser poquísimo. Pese a que este género de embarcación está homologada para navegar seis personas, para la pesca de la sepia aconsejo ir máximo cuatro personas, para tener buena movilidad en el casco. La verdad es que el costo de media jornada de pesca repartido entre los cuatro pescadores sale muy asequible.
La picada y el cobro de la sepia
Una vez acomodados en modo de pesca, la caña se puede llevar en la mano o bien descansada en el cañero. Si la llevamos en la mano, vamos a poder efectuar unos movimientos extras, tirando del plomo un tanto más arriba y acompasándolo suavemente cuando desciende. Aun en ocasiones se pueden dar unos tironcitos secos con la muñeca para fortalecer el efecto atractor. Si la sepia abraza nuestro pájaro, enseguida nos vamos a dar cuenta por el peso. Si por contra llevamos la caña descansada en el cañero, vamos a deber fijarnos en la caña, cuando a la puntera, en su movimiento de tira y afloja, le toque regresar a su situación de reposo y no lo haga, esto es, quede arqueada, es señal de que tenemos prendida la sepia. Para llevar la caña en el cañero es más conveniente una jornada con mar rizada que escore levemente la embarcación a los dos lados, y que con este vaivén vaya dando tirones al plomo con más frecuencia.

En el momento en que tenemos la sepia agarrada a nuestro reclamo, la clavada debe ser realmente dulce, básicamente un pequeño tirón acompañando la sepia para conseguir que los pinchos de la doble corona penetren en su carne. Y desde acá la recogida ha de ser suavísima y regular, sin acelerones ni pausas, no olvidemos que los pinchos no llevan muerte, entran y salen con mucha sencillez. Un detalle fundamental es procurar que la sepia nos venga cara la barca cuanto más profunda mejor, cuando toca aire suelta el reclamo y se escapa. Más vale cobrar línea poco a poco que no subir la sepia a la superficie, allá indudablemente nos va a ganar la partida. Mas bueno es saber que la sepia nos va a dar una segunda ocasión si se desengancha, puesto que no se amedrenta, no escapa, si somos capaces de hacer navegar el pájaro de forma lenta es usual que vuelva a picar. Y cuando la tengamos a tiro, a utilizar la sacadera, no debemos procurar subirla a peso, lo más probable es que se escape. En esto no guarda relación con los calamares, que nos dejan considerablemente más alegrías. Una vez tengamos abordo la sacadera con la sepia, no debemos coger esta con la mano, indudablemente nos agasajará con un chorro de agua o bien de tinta. Para desanzuelarla lo mejor es coger el pájaro con solidez y voltearlo para liberarlo. Hay unas sacaderas singulares para cefalópodos que tienen la malla de goma y que no enmarañan mucho los pinchos del

pájaro. Y para finalizar, no debemos sorprendernos si lo que vemos abrazando nuestro pájaro es un pulpo, no es nada inusual que en una jornada de pesca en el Delta del Ebro alguno asista al reclamo.

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