Cuantas Canas Por Licencia De Pesca En Castilla Y Leon

Si su destino fuera ser una semilla, si confiaba en germinar, no lo lograría si las bichos devoraban sus brotes. O podría ocurrirle igual que a esos árboles pequeños de Japón. Árboles que querían medrar más pero a los que alguien mutilaba a fin de que se quedasen raquíticos, tan sólo graciosos, humillados en su excelencia perdida. Mi padre, que era un soñador inquieto, me abrazó brevemente y sonrió. Una sonrisa discreta, un modo de descubrir ser tan inservible como yo para la exageración de la desaparición. Al cabo de unas noches sentí que un bicho me picaba.

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La recusación de Borges, su obliteración en la literatura argentina contemporánea, el intento de redactar «contra» o «tal y como si Borges no hubiese existido jamás» no pertenecen tanto, en ese sentido, a la historia de la literatura argentina como a la de Borges, a su singular vida póstuma, donde el creador de El informe de Brodie no sólo sigue vivo, sino más bien asimismo dando guerra. A inicios de los años 80, Javier Egea, Álvaro Salvador y yo, formados en el magisterio de Juan Carlos Rodríguez, mostramos nuestra poesía como la búsqueda de una sentimentalidad otra. Procuramos defender que la independencia no suponía sólo el derecho a votar, sino debía significar más que nada un cambio profundo en la sociedad de españa. Procuramos asimismo romper las polémicas ingenuas entre compromiso y pureza o intimidad y realismo. Entre aquéllos que entendían el deber político como una divulgación panfletaria y los que se vanagloriaban de su calidad estética por su alejamiento de la realidad, las lecciones de Antonio Machado nos fueron indispensables en un ambiente entonces muy politizado.

Espacios De Nombres

“Las cosas verdaderamente íntimas no se escriben jamás”, escribió Victor Segalen en una ocasión. Lo otro, lo que no es realmente íntimo, ya lo entendemos, todos lo hemos vivido alguna vez en mayor o menor medida, no requerimos que nadie nos lo recuerde, es mucho más, no tenemos ganas que nadie nos lo recuerde. Lo que queremos entender en cambio son las cosas verdaderamente íntimas, esas que no nos atrevemos a confesarnos a nosotros mismos. Si alguien lo realiza por nosotros, nos está haciendo un inmenso favor, y se lo agradecemos infinito.

No era frecuente que hubiese mujeres en el campo de la filosofía en el final de los sesenta y primeros setenta, es decir, en el último franquismo. En cualquier caso, las pilas de manuscritos que me llegan a mí, al igual, me imagino, que a muchos otros, forman parte de la literatura de en la actualidad. La frontera entre lo inédito y lo editado no es la frontera entre lo inexistente y la existente. Lo digital está royendo o ha roído ahora los rígidos confines entre lo anunciado y lo inédito, entre lo público y lo privado, entre la civilización de manera oficial conocida y la que habita en las diferentes maneras de comunicación electrónica. Es bien difícil decir si lo digital está designado a aumentar la variedad y la libertad o llevará mucho más bien a una apagada homologación de intereses, pasiones y prácticas, hacia una totalizadora y totalitaria democracia populista de masas, como la descrita y denunciada en sus mecanismos tiránicos por Tocqueville. Lo digital puede asistir, indudablemente, a que ese continente sumergido de lo inédito emerja de sus ignotas profundidades, enriqueciendo de esta forma el archipiélago de la literatura.

Ángel Crespo Y La Salvación Por La Palabra Poética

Le da una dosis mínima de toxinas y ella comienza a padecer un malestar; los médicos ignoran de qué se habla, él finge mimarla mientras que ella empalidece. A lo largo de esa dilatada agonía ella no deja de tocar “Mephisto-Waltzer”. El concierto ocurre cuando él ya es un anciano. Esta tercera variación se posiciona en Barcelona; las atmósferas Sezession de Viena se trasladan al modernismo catalán. Durante el concierto, el asesino considera que quizá supo que era envenenada y tocó aquella música como un sacrificio a plazos. Quizá eso explique la “mirada cadavérica del adulto mayor que contempla al pianista tiene una carga de voluptuosidad y otra igualmente vigorosa de odio”.

Gastados por el valor, crecidos por la desconfianza. Expresiones sobre cómo debía ser cada gesto, cada sentimiento, cada sueño de futuro. Tal y como si el futuro estuviese preparado para ser igual que el pasado, a los días ahora gastados por ellos. Tal y como si yo aún estuviese a tiempo de ser igual que ellos. Una vieja metida para dentro conspirando inconfesablemente contra todo y contra todos.

Siglo Xv[editar]

Su maternidad le había abierto los ojos de una forma particular a las pretensiones educativas y culturales de los mucho más pequeños y de los más abandonados, y ahora, en el final de la Guerra Civil, su modo de ser madre le daba un castigo menos severo del que otros gobernantes padecieron. Cabe recordar aquí que María Moliner y su marido pertenecían a la clase acomodada de Valencia y que esta condición probablemente también la asistió, ya que otra gente implicadas como ella en los valores de la Segunda República recibieron castigos mayores, especialmente si procedían de la clase obrera. En este prólogo, María Moliner hace hincapié en las adversidades que todas estas personas de los pueblos y aldeas van a hallar para «incorporarse a la marcha fatal del avance humano», y para recorrer el camino de la civilización, que califica de «áspero». Ahí se manifiesta la María Moliner que sabe que es necesario esfuerzo y fuerza de intención para acceder al entender. Sin la participación activa de la gente, los bibliotecarios rurales no podrían hacer su trabajo.

Nuestra pareja de jubilados vivía en una de esas madrigueras con ramificaciones —«edificio» sería una palabra demasiado grandilocuente— al lado de aproximadamente otros sesenta aldeanos. Si uno salía de esas madrigueras y caminaba veinte minutos por la colina, llegaba al siguiente asentamiento, que a fácil vista resultaba idéntico al primero. Pero a ojos de los propios habitantes habría un montón de detalles distintivos de los que sentirse orgullosos o abochornados.

Se podía indagar en la intimidad sin ser un reaccionario y sostener la vinculación y el deber cívico sin caer en la superficialidad de los panfletos. La apuesta ética de Machado era fértil como lección pues coincidía con su singularidad poética. Escasas tareas son tan radicales y de tanta cooperación con el sentido social de la historia como la superación de la estirpe simbolista en una mentalidad que tiende a recortarle la dimensión popular a la palabra libertad para confundirla con el egoísmo individual.

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Quizás este deseo de desaparición responda al desnortamiento que sufrimos, a la carencia de referentes o a la no asunción de nuestra identidad y rincón en el mundo. Una forma de desaparecer la veíamos ahora en el previo y fabuloso ensayo de Le Breton, que se titula Elogio del caminar , en el que el paseo y el acto de caminar suponen ahora en sí un acto desaparición, una liberación de nuestras esclavitudes diarias. En verdad, este libro almacena una angosta relación con Ocultar de sí, en una forma de continuidad sobre ciertos temas, eminentemente nuestra forma de ser individuos y las responsabilidades que asumimos en nuestro día a día. Por su parte, Vaso Roto, que había publicado Una antología de poesía brasileira y Flores raras y banalísimas. La narración de Elizabeth Bishop y Lota de Macedo Soares, de Carmen L. Oliveira, da a la luz, en 2 tomos, suObra completa y empieza por el segundo, que titula, a secas, Prosa.

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