Sacar Licencia De Pesca Para Aragon

Menos de dos años después, en febrero de 1528, la expedición de Álvaro de Saavedra recogió a los dichos marineros. Los instigadores del motín, Romay y Sánchez, fueron procesados, declarados responsables de amotinamiento, desobediencia y asesinato, y ejecutados en Tidore. El ensordecedor rugir de la mar, al hallarse los dos océanos, hacía temblar los cascos de las naos.

El 21 de agosto descubrieron la isla de San Bartolomé, pero lanzando la sonda, ésta no daba la hondura, pues «parecía el agua muy verde». Observando que no podían dar fondo, la treintena de supervivientes de la expedición puso de nuevo con rumbo a las Marianas. El 15 de mayo, el tiempo empezó a abonanzar, lo que rápidamente se aprovechó para hacerse a la mar. El sábado 26 de mayo de 1526, víspera de la festividad de la Santísima Trinidad, la armada consigue el radical de la isla Desolación y dobla el cabo Deseado, saliendo del estrecho de Magallanes tras 48 días de travesía por exactamente el mismo.

El Paso Del Ajustado De Magallanes[editar]

Al atardecer del día siguiente, consiguieron llegar al sitio donde estaban los náufragos, cuya alegría fue indescriptible, ya que todos se daban ya por perdidos. Pero con su llegada confirmaba que próximamente vendrían a recogerlos y que tuviesen todo lo que se había podido salvar de la nao, para que se pudiese embarcarse en poco tiempo tiempo. A ellas se sumaba el patache Santiago, de 60 toneladas, al mando de Santiago de Guevara, siendo la dotación completa de todas ellas de unos 450 hombres, lo que la transformaba en una de las mayores expediciones de su época. Entre ellos estaban ciertos veteranos de la primera circunnavegación del globo, como exactamente el mismo Juan Sebastián de Elcano, que era el segundo comandante y conduzco mayor, y Rodrigo de Triana, que avistó América en el primer viaje de Colón. Su presencia en España, en concreto en el Ebro se fija en 1974 en Mequinenza (Aragón). Está documentado que el entonces joven de nacionalidad alemana Roland Lorkowsky, pescador y también ictiólogo, cruzó los Pirineos con 32 alevines de Silurus glanis procedentes del río Danubio, declarados como cebo vivo.

Gonzalo de Vigo solicitó el Seguro Real (esto es, el perdón) y por su amable llegada, más la asistencia que se comenzó a prestar a los enfermos de escorbuto, le fue concedida dentro mismo y en ese momento. Además participaba en la expedición, como ayudante de Elcano, Andrés de Urdaneta, que llegaría a ser el más grande cosmógrafo de su tiempo. Dada en la villa de La capital española a cinco días del mes de Abril, año del nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo de mil e quinientos y también veinte y cinco años. Asimismo se utilizan ondas de baja continuidad, de intensidad reducida, puesto que tienen la propiedad de propagarse mediante largas distancias, obteniéndose desenlaces visibles en tentar el siluro. El altavoz que se utiliza en este sistema debe poseer un diámetro pequeño, pero que pueda generar sonidos de baja continuidad, y debe estar conectado a un generador electrónico de baja continuidad (máx. 150 Hz).

Periodo De Pesca[editar]

El día 5 de abril doblan el cabo de las Once Mil Vírgenes, y el 8, con el patache a la cabeza en misión de exploración, se adentran por el boquerón. Al llegar a la situación donde se había quedado anteriormente la nao capitana, Loaísa manda la chalupa para agarrar ciertos cepos de lombarda y toneles que allí habían quedado. Pero al llegar los hombres a tierra, los indios los atacaron con flechas, defendiendo aquellos enseres con su propia vida. Al siguiente día, el grueso de la expedición se encontró con el patache, que se encontraba a buen abrigo esperando su llegada, quedando todos reunidos. En el momento en que esto sucedió, se encontraban embarcados en la Parral tanto Elcano como Urdaneta que, al lado del patache, procuran un buen refugio en un arroyo, donde las naos quedan a merced del fuerte viento del sudoeste.

Pero Elcano, siempre atento, descubrió en la angostura un ubicación mejor por ser un gabán natural, consiguiendo meter allí a su nao y el patache. Pero la San Lesmes, al cargo de Francisco de Hoces, se vio obligada a correr el temporal y viajar hasta los 55º de latitud Sur, transformándose en los primeros en descubrir el paso del cabo de Hornos, en el horrible extremo austral del continente. Se anticiparon así 55 años al pirata Francis Drake, y es por ello que en España y en una parte de Hispanoamérica lleva por nombre mar de Hoces al pasaje de Drake de los anglosajones.

Expedición De García Jofre De Loaísa

Zarparon de esta isla y el día de Año Nuevo de 1527 la nao arribó a Tidore, donde fueron bien recibidos y se avituallaron nuevamente de alimentos frescos; pero el trato con los lugareños era irregular, con lo que hubo varios enfrentamientos entre ambas fuerzas. El 17 de enero los portugueses intentaron abordar la nao española, embarcados en las canoas de los indígenas; pero cometieron el error de llevarlo a cabo en una noche de luna llena, con lo que los vigías de guardia de la nao abrieron fuego sobre ellos, lo que provocó que la sorpresa ya no fuese tal y que los españoles salieran todos a ocupar sus puestos. Al final, el resultado fue de un fallecido y dos heridos portugueses y un fallecido y 4 heridos por los españoles. Una sedición, lista por los marineros Romay y Sánchez, dan muerte al capitán, Jorge Manrique de Nájera, a su hermano y al tesorero. Después hicieron embarrancar en la isla de Sanguin, próxima a la de Cebú, donde desembarcaron. Pero los indígenas los atacaron, matando a múltiples de los españoles y capturando al resto.

Desde este punto la flotilla partió utilizando los Alisios con destino al Brasil, cuyas costas divisaron el 19 de noviembre. El 26 de diciembre pusieron rumbo oeste, alejándose 2 leguas de la costa, y el 28 sufrieron un temporal, del cual salieron algunas naos dañadas, lo que logró que la capitana se perdiera de vista del resto de la expedición. Elcano, como segundo jefe de ella, ha propuesto el que se la buscara a sotavento, pero la idea no fue aceptada por el piloto mayor de la San Gabriel. Gracias a ello esta nao continuó su rumbo sola, quedando el resto en búsqueda de la capitana, pero pasaron los días y no se halló a la una, y se perdió el rastro de la otra, con lo que las cinco restantes decidieron poner rumbo al sur, en dirección al río de la Santa Cruz, como había estipulado Loaísa.

Estando en el nuevo campamento, el 24 de enero se divisaron unas candelas, que no eran otras que la de la capitana, la San Gabriel y el patache Santiago. Loaísa se encontró con la San Gabriel el 31 de diciembre, y había llegado el 18 de enero al puerto de Santa Cruz, hallando las normas que, al pie de la cruz, le había dejado Elcano. El 23 de enero hallaron al patache Santiago en la desembocadura del Río Gallegos, y allí estaban. Urdaneta y los suyos comenzaron a ofrecer gritos y encender fogatas, para llamar su atención. Loaísa, asombrado de esto, mandó al patache que se acercara a tierra y de este modo recibieron nuevos ánimos, embarcándose bastantes, a fin de que el resto quedara de guarda resguardando los materiales rescatados del naufragio. Aprovechando la ensenada, Elcano decidió esperar un tiempo en Santa Cruz, a conocer si se conseguía reunir todas las naves, supuesto que se había tratado en el consejo de capitanes en la isla de Gomera; pero de nuevo la propuesta fue rechazada, esta vez por la integridad de los capitanes.

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Dejaron atrás, ya que, el Río de la Plata y alcanzaron Santa Cruz, a 50º de latitud sur, el 12 de enero. Encontrándose en aguas de la actual Sierra Leona,​ el 5 de octubre, los expedicionarios divisaron una nao y, siendo conocedores de que la Francia de Francisco I aún andaba a la greña contra España, se dio mando de caza general en prevención de ser atacados. Pero la solitaria nao, al observarlos venir, giró y emprendió la escapada, por lo que Loaisa, viendo que no se le podía dar alcance, da la orden de regresar al rumbo. El patache Santiago, al ser mucho más ligero, pudo dar alcance a la nao y comprobar que era portuguesa. En el momento en que volvían, se encontraron al capitán Rodrigo de Acuña que, a cargo de la San Gabriel, hizo disparar un tiro y mandó a los portugueses que se diesen por presos, ordenándoles amainar los cirios. Estos actos de Acuña fastidiaron sobremanera a Guevara, que más allá de que era un capitán de inferior categoría, no dejaba de ser el auténtico ejecutor de la atrapa.

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